Hay sabores capaces de explicar un destino con muy pocos ingredientes. En Benalmádena Costa basta una barca llena de arena, varias cañas junto a las brasas y el aroma de las sardinas asándose frente al Mediterráneo.

El espeto forma parte de la gastronomía malagueña, pero también de su paisaje. Está unido a los chiringuitos, a las comidas junto al mar y al oficio de los espeteros, transmitido entre generaciones. Probarlo en Benalmádena permite acercarse a una de las tradiciones más reconocibles de la Costa del Sol.

 

¿Qué es exactamente un espeto?

 

El espeto tradicional consiste en ensartar varias sardinas en una caña y asarlas junto a las brasas. La misma técnica puede aplicarse a otros pescados, como doradas, lubinas o jureles, aunque cuando alguien pide “un espeto” en un chiringuito malagueño suele referirse al de sardinas.

La preparación utiliza pocos ingredientes: pescado fresco, sal y fuego. Sin embargo, requiere bastante oficio. El espetero debe atravesar las sardinas sin romperlas, colocarlas correctamente y controlar la distancia respecto a las brasas. También debe tener en cuenta la intensidad del fuego y la dirección del viento para evitar que el pescado se queme o reciba demasiado humo.

Las cañas se clavan en arena, que actualmente suele colocarse dentro de antiguas barcas adaptadas como zonas de asado. Esa imagen se ha convertido en una de las más características de las playas y paseos marítimos de Málaga.

 

Comer en la playa en Benalmádena

Cuándo comer espetos de sardinas

 

La tradición recomienda comer sardinas durante los meses que no contienen la letra “r”: mayo, junio, julio y agosto. Es una regla popular fácil de recordar y relacionada con el ciclo natural del pescado.

Durante los meses más cálidos, la sardina suele acumular más grasa. Su carne resulta entonces más jugosa y sabrosa, dos cualidades especialmente importantes cuando se cocina directamente junto a las brasas. Por eso el verano es la temporada más asociada al espeto, aunque puede encontrarse en otros momentos del año.

En Benalmádena Costa se puede disfrutar tanto al mediodía como al caer la tarde. Una comida frente al mar conserva el ambiente clásico del chiringuito. La cena permite sumar al plan el paseo marítimo, la luz del atardecer y las noches templadas del verano.

Cómo se come un espeto

No existe un protocolo complicado. Los espetos deben comerse calientes, recién retirados del fuego. Muchas personas toman las sardinas directamente con los dedos y separan la carne de la espina con cuidado. También se pueden utilizar cubiertos, especialmente cuando se prueban por primera vez.

El limón es opcional. Unas gotas aportan frescor, aunque merece la pena probar primero la sardina tal como llega a la mesa para apreciar la combinación del pescado, la sal y la brasa.

Se puede pedir un espeto como entrante, como parte de una comida para compartir o acompañado de una ensalada, pescaíto frito y otras especialidades marineras.

 

Leña, brasas y oficio

La elaboración más tradicional se asocia al fuego de leña. Maderas como la de olivo permiten obtener brasas intensas y aportan un aroma suave. También pueden encontrarse otras formas de preparar el fuego, pero la leña mantiene una conexión especial con el origen de esta costumbre marinera.

Otro detalle importante es la orientación de las sardinas. La caña debe atravesarlas correctamente y la espina tiene que quedar colocada de manera que la carne no se desprenda durante el asado. El espetero sabe cuándo girarlas observando el color de la piel y su cercanía al fuego.

El sabor marinero de Benalmádena

 

Comer espetos en Benalmádena es mucho más que elegir un plato. El sonido del mar, las barcas espeteras, las brasas y la conversación alrededor de la mesa forman parte de la experiencia.

No hace falta complicar el plan. Basta con acercarse a un chiringuito de Benalmádena Costa, pedir un espeto recién hecho y disfrutar de una tradición que sigue contando la relación de Málaga con el Mediterráneo.

 

 

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