Si estás planeando una escapada a Benalmádena, en plena Costa del Sol, prepárate para mucho más que sol y playa. Esta localidad malagueña no solo enamora por su Puerto Marina o su casco antiguo, sino también por una gastronomía mediterránea que combina tradición andaluza y producto fresco del mar.
Aquí tienes 4 platos populares que debes probar sí o sí si visitas Benalmádena, ya sea en un chiringuito a pie de playa o en un restaurante del centro.
Pescaíto frito en Benalmádena: el clásico que nunca falla
Si hay un plato estrella en cualquier restaurante de Benalmádena es el pescaito frito, todo un imprescindible a lo largo de la costa de Málaga (no solo en Benalmádena). Se trata de una fritura ligera de boquerones, calamares, salmonetes o puntillitas, enharinados y fritos en aceite de oliva.
¿Cuál es el mejor sitio para comer pescaíto frito? Aunque cada cual tiene sus preferencias, es prácticamente imposible decidir. Lo que sí puedes elegir es probarlo en alguno de los restaurantes del centro histórico, optar por los rincones de Arroyo de la Miel o por un chiringuito frente al mar.
Ajoblanco malagueño: la sopa más refrescante
El ajoblanco es una receta tradicional de la provincia de Málaga. Elaborado con almendras, ajo, pan, aceite de oliva y vinagre, este plato se sirve bien frío y acompañado de uvas o melón. Un auténtico manjar que puede disfrutarse en cualquier estación del año. Además, tiene raíces milenarias: se cree que ya se elaboraba en la época romana, pero se consolidó en la zona gracias al legado andalusí.
¿Por qué probar ajoblanco en Benalmádena?
Porque en verano las temperaturas invitan a degustar recetas frescas y ligeras. Es una alternativa perfecta al gazpacho y forma parte de la cocina más auténtica de la localidad. Solo tienes que echar un vistazo a la carta de bares de tapas y restaurantes del centro histórico o la costa para probarlo. Muchos cocineros apuestan por versiones más creativas y lo acompañan de sorbete de melón y trocitos de pepino, apostando por texturas diferentes.
Espetos de sardinas (y otros pescados y mariscos): la esencia de la Costa del Sol
Hablar de la comida más representativa de Benalmádena es hablar de los espetos de sardinas. Aunque la tradición dicta que la mejor época para comer espetos es en los meses que no incluyen una erre (por ejemplo mayo o julio), la realidad es que están disponibles todo el año, con sardinas frescas y de gran calidad.
Lo curioso es su preparación: cada pescado se ensarta en una caña y se prepara al fuego en la arena, tradicionalmente en barcas adaptadas (y si en vez de carbón se hace con leña, mucho mejor). También se pueden espetar otros pescados y mariscos: dorada, salmonete, y gambas, así como el calamar y el pulpo. ¡Una delicia!
¿Dónde comer espetos en Benalmádena?
Principalmente en chiringuitos de playa, desde Malapesquera hasta Santa Ana, la decisión final la tomas tú. Aunque puede variar el precio, este suele partir de 5 euros en adelante. En cualquier caso, es un plato sencillo y 100% disfrutable en Benalmádena.
Pipirrana malagueña: la ensalada refrescante del verano
Hecha a base de pimiento verde, tomate, cebolla y, frecuentemente, pepino, esta ensalada es sencilla, pero todo un éxito. En la mayoría de los hogares se suele preparar como entrante o acompañando un pescado o carne. De la misma manera, ya sea a modo de tapa o una ración para disfrutar junto con un espeto, las cartas de los chiringuitos y restaurantes no renuncian a esta elaboración tradicional.
Se caracteriza por el picado fino de sus ingredientes frescos y, sobre todo, por poner en valor la huerta local, donde se apuesta por los productos de kilómetro cero y las recetas de origen humildes que siguen marcando la identidad benalmadense.

Gambas al pil-pil: sabor frente al mar
Las gambas al pil-pil son imprescindibles si buscas tapas de las de siempre en Benalmádena. Se preparan en cazuela de barro con ajo laminado, aceite de oliva y guindilla. Son muy habituales en los menús de los bares del Puerto Deportivo y terrazas con vistas al Mediterráneo.
¡Consejo para comerlas! Se sirven burbujeando (prácticamente hirviendo) y recién hechas, así que mucho cuidado antes de hincarles el tenedor y llevarlas a la boca. El pan para mojar en el aceite aromatizado es casi obligatorio.
Así que cuando te sientas en un chiringuito frente al mar o en una terraza del centro histórico, no lo dudes: pide alguno de estos imprescindibles y acompáñalo con una bebida fría y tiempo para disfrutar. En Benalmádena, comer bien no es un extra del viaje es parte fundamental de la experiencia.
¡Pruébalos todos! No te defraudarán.
